Sunday, August 13, 2006

Réquiem para la muerte de mi espejo

La subjetividad es madre de todos los vicios.

A mis abuelos Basilio y Segundo
In memoriam


Mi espejo murió hoy.
Le puse su traje preferido,
lo maquillé y con un pañuelo lila
le até la frente a la boca.

Mi espejo hoy murió.

Encendí la tarde para velarlo
y corté mis cabellos para hacer una corona
que puse ante su féretro.

Hoy murió mi espejo.
La necropsia reveló una sobredosis de no sé que droga,
creo que es una llamada poiesis,
muy adictiva y alucinógena,
por lo que me susurró un amauta.

Murió hoy mi espejo
y mañana es el entierro.

No será en El Ángel,
ni en los Campos Santos,
tampoco en el de Lurín.

Lo enterraremos en el Nueva Esperanza
porque mi espejo es pobre como yo.

Iremos todos.
La señora Soledad, doña Epifanía,
los vecinos, la familia del loco Julio, q.e.p.d.

Irás tu también si quieres,
Y el señor “.” que viste luto pesado
y no para de llover.

Partiremos en el camión del señor pollero
porque es grande y lleno de plumas.

Tomaremos calientito en tetera
y bailaremos llorando en su memoria
hasta que la noche se trague el último pelo de sol
o el panteonero nos bote a palazos.

Mi espejo murió hoy
y ya no tengo más maestros.

In nomine pater,
et filis,
et spiritus sancti,
Amen.

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